Irrigador dental

El irrigador dental o la “ducha bucal” es un elemento importante para asegurar una higiene oral adecuada, a través de un cuidado regular y constante en el hogar.

Consta de un pequeño aparato que dispara agua (o enjuague) a presión, capaz de llegar a los rincones más pequeños de la boca para sacar cualquier resto de comida y combatir las caries. También es recomendable para personas con ortodoncia.

El irrigador dental; Complemento perfecto para la salud bucal

No es muy conocido por muchos, ya que la mayoría de personas solo la utilizan en sus visitas de rutina al dentista una o dos veces al año, pero es una herramienta que pueden tener en casa.

Ciertamente no es comparable, en lo que respecta a la eficacia, al hilo dental y el cepillo dental. De hecho, el uso del hilo dental da buenos resultados incluso cuando los restos de comida no se eliminan después de algún tiempo de la boca.

Por esta razón, debe ser usado como complemento de la rutina diaria de limpieza y nunca como un sustituto del cepillo, hilo dental y enjuague.

¿Es realmente útil?

¡Claro que sí! Ya que te permite hacer un lavado mucho más profundo. Sin embargo, debes saber utilizarlo. Por ejemplo, los expertos recomiendan que no siempre debes poner el máximo de presión, ya que puedes ocasionar sensibilidad en tus encías.

La temperatura del agua debe ser regulada dependiendo del caso particular. Normalmente, el agua tibia es la más adecuada para limpiar bien cada espacio de tu boca.

Es posible tenerlo en casa

Es muy recomendable si tienes una prótesis fija de ortodoncia y no puedes usar el hilo dental de manera práctica. Viene con varias boquillas y funciones operativas específicas para limpiar diferentes áreas de la cavidad oral.

El irrigador limpia muy bien lengua, dientes. Además, hay modelos que incluyen cabezas con cerdas, de modo que además del chorro también actúa un cepillo de dientes eléctrico.

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